Mad Men. Estreno temporada 7. Análisis del estreno de la temporada final

16 abr draper

Mad Men ha vuelto; y no lo ha hecho con fuegos artificiales, ni grandes giros de guión, sino con un episodio denso y turbio, tremendamente opaco, que poco nos permite pergeñar por donde discurrirán los caminos de los protagonistas en esta última temporada. (emitida en USA por AMC y en España por Canal + Series)

El lunes fue un día cargado de series, y solo para unos pocos Mad Men fue lo primero en ser visto; pero para esos pocos que añorábamos profundamente las correrías de los habitantes de Madison Avenue, el día estaba marcado en rojo en nuestros calendarios. En rojo intenso, del color de los labios de Joan.

Aquí os paso el link a mi review de “Zonas horarias” del primer episodio de la última temporada para Series de Bolsillo

 

Nos vemos en tu serie o en la mía

 

P.D. Felices vacaciones de Semana Santa a todos

 

Cómo conocí a vuestra madre 9×24: Final de la serie. Un final redondo. Con Spoilers

2 abr

El día 31 de marzo de 2014 terminó Cómo conocí a vuestra Madre, o How I met your mother como la conocemos aquellos que la hemos visto íntegra en inglés. Seguramente es, con Lost, de las primeras series que vimos en nuestros PC en vez de en la tele, y 24 semanas al año durante casi una década seguimos las andanzas de esta comedia en la que, por primera vez, los protagonistas adultos tenían mi edad. Si Friends fue la comedia que nos habló, a aquellos que nacimos en los 80, de cómo sería nuestra futura vida de adultos, HIMYM nos relataba en clave de humor nuestro presente.

Quizá por ello nos enganchamos tanto (aunque en realidad todos rezábamos por el nuevo Friends, cosa en la que nunca se convirtió) y quizá por eso también un gran número de nosotros rechazamos el bandazo hacia lo dramático que dio en las 4 últimas temporadas. La espiral de automachaque de Ted Mosby, sus continuas llantinas y depresiones y demás mazazos que la serie fue repartiendo entre sus protagonistas, oscurecían el tono de una serie que había nacido como una comedia blanca y sin pretensiones existencialistas.

Una cosa era contar el extenuante peregrinar por “el desierto de lo sentimental” de Ted Mosby hasta que encontrase a “la madre” y otra era ver al protagonista inmolarse durante nueve años por Robin, alguien con quién “sabíamos desde el piloto” que no iba a terminar.

Esa era mi mayor queja, si la serie va de cómo Ted conoce a su futura esposa, ¿por qué no me lo cuentan? ¿Por qué insisten en la historia con Robin? ¿Es Ted Masoquista? ¿Es Ted en realidad Marilyn Manson? ¿Alguien sabe cuánto son 400 dracmas? Veis ya me fui de punto, como la serie.

Pero esta queja llena de interrogantes se vio resuelta en los (ya tan odiados por muchos) tres últimos minutos de la serie. La historia, aunque se vendiese así, nunca fue para contar a los hijos de Ted cómo conoció a su madre, sino para que fuesen conscientes de la interminable historia de amor y desamor que había tenido con “la tía Robin” y con ello testar las aguas filiales sobre como llevarían que saliese con ella.

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En ese momento me reconcilie con la serie; no porque no me pareciese que las anteriores temporadas habían sido terribles (la novena fue algo mejor, pero tampoco para tirar cohetes) sino porque al menos con ello habían dado una respuesta coherente a mis preguntas.

Comprendo que a muchos les haya parecido una estafa, ya que eran del “team Madre”, pero para mí ésta era en realidad un ideal, algo inalcanzable y difuso, con la que difícilmente podía empatizar (porque no la conocía). Y cuando, por fin, pudimos conocerla se nos presento como alguien demasiado perfecto y adorable, sin defectos, sin vicios, como si la persona que la estaba describiendo la tuviese en un pedestal, aún más alto que el destinado a la persona amada. Ahí empezó el mosqueo. Algo pasaba.

NADIE era tan perfecto, ni tenía siempre la respuesta correcta, ni le gustaba automáticamente a todo el mundo. Solo se habla tan de puntillas y así de bien de alguien que no puede defenderse.Y efectivamente en pocos capítulos se empezó a sugerir que la madre no llegaba a 2030 de una pieza, y así fue. La historia de la madre fue solo la versión de Ted porque no había nadie que le diese réplica.

La muerte de “la madre” dejaba la puerta abierta a Robin, la mujer que había desaparecido de “la banda” mientras Ted fue feliz y que, por lo que parece, solo había vuelto activamente tras la muerte de su esposa. La reconciliación con Barney estaba fuera de lugar ahora que el corazón de éste estaba ocupado por su hija Ellie y el no tener hijos propios y ser cercana a los Mosby hacía sencillo ser aceptada como una más en el seno de esa familia rota. El círculo se cerraba y la carambola salía perfecta.

Guste más o menos al público, hay que reconocer que narrativamente lo han clavado, y ahí les doy mi enhorabuena. Y no siendo precisamente la mayor fan de la serie en sus últimas temporadas, mi aquiescencia debería valer doble. O quizá precisamente por no estar tan encariñada con los personajes es por lo que acepté este final. Esa es la eterna duda, que no voy a molestarme en contestar.

Personalmente estoy encantada de que termine con Robin, la canadiense es imperfecta, inconstante, dubitativa, es decir es un personaje creíble con el que hemos pasado nueve años. Cuatro capítulos sueltos no me han hecho coger cariño a Tracy, cuyo nombre supe a diez minutos del final, no me ha dado tiempo. Parece claro que es cómo los guionistas lo querían. No en balde tenían grabada las escenas de los hijos desde hace años. Tienen mi aplauso.

Contenta también con los derroteros que toman las vidas de Marshall, Lilly, que podemos vislumbrar en los flashforward del final, solo me queda despedirme de la serie, con sus aciertos y decepciones, pero que estuvo ahí, o más bien, yo aguanté a su lado, durante 9 largos años, en que yo también me hice mayor.

La escena del paraguas amarillo no me dió más, nunca sabremos que sucedió con la piña ni si la vida de Barney fue legen…wait for it…dary, pero al menos me alegra saber que la trompa azul terminó en buenas manos.

Nos vemos en tu serie o en la mía

Girls ¿las amas o las odias?

26 mar

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Hoy os paso un post que escribi a cuatro manos con Paula Hernández (@Enawebseriada)  de Ver Tele, en el que debatimos aquellos aspectos que nos llevan a amar u odiar Girls. Si me seguis en twitter sabréis que yo soy de la segunda corriente, mientras que Paula representa al sector fan. Que conste que este artículo fue todo un sacrificio porque, habiendo dejado la serie en la temporada 1, no quise escribir algo que hubiese perdido el sentido con el avance de la serie por lo que vi hasta el 3×08 para asegurarme que seguía aborreciendo la serie. En efecto así fue. Dos temporadas despues seguía destilando todo aquello que me hacía querer matar a sus prtagonistas mientras dormían.

Mis razones son simples, tengo 33 años, 8 más que Hanna pero realmente solo 4 más que Lena Dunham, la creadora de Girls. Me cuesta creer que cuatro años sea un lapso tan gigantesco como para no reconocer en la “comedia” de HBO ninguno de los rasgos de mi generación.

Con mi generación me refiero a  todos aquellos a los que nos vendieron que el esfuerzo tenía un fruto; cierto que nos aseguraron que la educación universitaria sería el billete dorado a un futuro profesional prometedor, cierto que todo ello terminó siendo una patraña y que en cierta medida somos la generación del desencanto, de la confusión y de la crisis existencial; pero no me trago que por ello seamos la despreciable secta de narcisistas, aprovechados e hipócritas que se agolpan en los guiones de la nueva niña bonita de la tele. Y lo de bonita no intentaba ser sarcasmo.

A continuación os dejo un link al post en que ambas defendemos nuestras posiciones, espero que comentéis en que lado estáis.

Nos vemos en tu serie o en la mía.

¿Obsesionado con una serie? 5 signos para averiguarlo.

25 mar obsesa tele

Recién terminado mi maratón de The west Wing, y en un intento de retornar al mundo de los vivos, hoy os hablaré de mi experiencia con los maratones, es decir, cuando vemos series del tirón, todas seguidas, como el pasodoble.

El visionado compulsivo de una serie genera una sintomatología obsesiva muy específica en el sujeto seriéfilo que me parece muy interesante de analizar. No en vano es algo que en general en menor o mayor medida nos ha sucedido a todos.

He englobado dichos fenómenos en las cinco manifestaciones más generalizadas o sangrantes de obsesión seriéfila. Si consideráis que falta alguna espero vuestra aportación en la sección de comentarios.

1.- Cuentas las horas del día en capítulos y te organizas en torno a ellos.

Si tienes una serie larga que ver y llegas a casa a las 5 sabes que tienes hasta las 12 para ver series. Sabes que en dos horas se pueden ver 3 capítulos de series largos y seis cortos, y en base a ello calculas la ingesta capitular que tendrás ese día. El hecho de que algo trastoque este planning te saca de quicio, de ahí la importancia del punto 2.

2.-La vida se detiene y todo lo demás no importa.

El resto de series NO importan. No existen. No hay más series que la que te obsesiona. Muy pocas tienen esa capacidad, pero las que enganchan de verdad pueden terminar con tu cordura. Sobre todo si son muy largas.

El peor momento en plena obsesión maratoniana es cuando aspectos externos a ti te alejan de tu ambicioso objetivo del día (programado conforme al punto 1)

 Ya sea algo trivial, como una llamada telefónica que no acaba , o las más básicas necesidades fisiológicasbcomo no morir de sed o como alimentarse con algo que no sea “comida de sofá”. Nadie duda de que las vejigas de los seriéfilos tienen más capacidad que las de cualquier otro ser humano. Años de prolongada, sufrida y silenciosa retención de líquidos nos avalan.

3.- La falta de sueño no es un obstáculo

Todos, absolutamente todos, hemos mirado con horror el reloj cuando nos ha coincidido un final de temporada con una hora avanzada de la noche. El delirio se apodera de nosotros y utilizamos esa frase solo aplicable dos clases de adictos depravados: los frikis y los yonkies de las barranquillas: “solo uno más”; da igual que sea una dosis de blue meth que un episodio de Perdidos, la necesidad aprieta de la misma y lamentable forma. Shame on us.

adicto a la tele

4.- Toda tu vida gira en torno a la serie.

Te conoces de cabo a rabo la página de IMDB de todo el equipo de la serie, si, el equipo técnico también. Lo haces con solo medio ojo abierto con innato terror a los spoilers. Terminas espoileandote y odiándote a ti mismo por haber mirado y te prometes que no lo volverás a hacer. Falso.

Tu mundo es el de la serie. Ves referencias a su temática en todas partes, hablas de la serie a tu familia y a tus amigos, (a los cuales les interesa menos que el cortejo del oso pardo) intentas llevar las conversaciones a materias relacionadas con la serie(al estilo de los temas con V de Joey Tribianni) y si, te conviertes en un cansino.

Os parecerá terrible pero yo he llegado aún más lejos y durante alguno de mis maratones he soñado con la serie. Lo peor es que fue con Survivor y me desperté muerta de hambre.

5.-Devoras compulsivamente episodios pero vives con miedo a terminar la serie y que comience el pozo negro de soledad que conlleva el final de la lista.

Si te encuentras en ese punto te recomiendo que leas esto. Aliviará tu sufrimiento.

Si en alguna ocasión sufriste alguno o todos los puntos nombrados es que sufriste una severa obsesión con una serie. Si ese fue el caso me encantaría que comentases cual fue, sería genial saber cual es la serie que más ha obsesionado a los lectores del blog.

Nos vemos en tu serie o en la mia

 

 

House of cards inglesa (BBC) contra House of cards americana (Netflix) batalla tras la 2ª temporada (sin spoilers)

24 feb spacey

La pasada semana, a mi ritmo, terminé la segunda temporada de House of cards. Aunque la disfruto no soy una de sus grandes defensoras, más que nada porque soy una fanática de la versión original.

Podéis llamarme pedante, pero la adaptación del libro de Michael Dobbs que se marcó en la BBC Andrew Davies, el gran Andrew Davies, en 1990 es insustituible. Ni por Kevin Spacey, ni por el lucero del alba.

House of cards es una fábula moral sobre un  hombre maquiavélico y vengativo que demuestra que parar medrar en política lo único necesario es conocer los anhelos del que está en el lado opuesto de la mesa. Tras una dura humillación Francis Urqhart el Whip (jefe de disciplina) de los Tories en el parlamento inglés, inicia una campaña para subir de escalafón en la política británica, utilizando los cadáveres de sus enemigos como escaleras hacia el Olimpo gubernamental. Y a la prensa como pasamanos. Y su mujer aplaude mientras lo hace. Delirante.

Elegante, aunque algo avenjentada con el paso de estos 20 años, sutil y extrema, la historia no tiene pretensiones de credibilidad. Es un cuento, una fábula, con sus buenos, sus malos y sus peores. Como en todo relato fantástico no existen límites, y todo está permitido, solo que en esta epopeya épica han decidido situar la trama en el mundo real. Pero no por ello deja de ser delirante y despiadada y, para que negarlo, deliciosamente satisfactoria.

 Durante un puñado de episodios (menos en total  que la primera temporada de su hermana Yankie) las tres temporadas de la House of Cards de Davies, con el espectacular Ian Richardson a la cabeza, rezuman ironía, maldad y autosatisfacción por los cuatro costados.

Urqhart siempre nos mira a los ojos, sin nada que ocultar. Underwood es más esquivo.

Durante esas pocas horas, al espectador se nos permite, no solo ser malvados sin pagar las consecuencias, sino también, a través de uno de los mejores escorzos televisivos que haya visto, ser cómplices directos de las tropelías del protagonista. Sin duda este recurso narrativo es lo mejor de la serie. La trangresión de la norma fundamental de la ficción: la separación  entre espectador e historia.

Aquí el protagonista se vuelve y mira a los ojos al espectador, y le habla a él , directamente, sin intermediarios ni voz en off. Francis Urqhart trasciende la pantalla y tiende una mano al público, para convertirlo en algo más que un convidado de piedra. Como decía antes el espectador es gustoso secuaz del político, superando la empatía para convertirse en parte de la historia y su discurso. Magistral.

Esta técnica del escorzo se rescata en la versión americana, que si bien recoge la esencia de la serie británica, realiza los suficientes cambios como para lograr una entidad propia. Dichos ajustes, si bien le confieren una cierta independencia de la serie, y el libro, original no se realizan en todos los casos con el mismo acierto. Veamos los aciertos y errores de esta adaptación:

Sí, soy una perra del infierno y siempre consigo lo que quiero.

ACIERTOS

-          La adaptación al sistema político americano es sobresaliente. La relevancia de ser políticamente correcto es muchísimo más acusado en Underwood que en Urqhart, signo de las diferencias entre ambos países.

-          Un mayor peso de la esposa del protagonista en la historia. La señora Urquhart tardó mucho en dar juego y siempre me pregunté cómo hubiese sido la serie si hubiésemos visto más de ella. En el caso de Claire Underwood (Robin Wright) su historia ha ido de menos a más. Si en la primera temporada era rígida y calculadora en la segunda aumentó su sentimentalismo a la par que se volvía más perra. Me encanta. Por norma a  las mujeres pragmáticas y ambiciosas, Hollywood las suele pintar como solteronas amargadas. Claire demuestra que se puede tener todo, solo hay que elegir bien a tu partener.

-          El giro de tuerca sexual. Urqhart era un putero. Así sin más. No era capaz de mantener los pantalones puestos y eso, en ocasiones, le llevaba a complicar su vida más de lo necesario. Underwood parecía ir por el mismo camino en la primera temporada, si bien, tras una leve insinuación en la anterior, han dejado claro en esta segunda que Frank es mucho más capaz de controlar esa clase de impulsos de lo que creíamos. Su autocontrol pasa por un poco de remo, unas carreras y una ducha fría. Hasta ahí puedo leer.

-         Cambiar al enemigo directo de Underwood en la segunda temporada. La versión inglesa “To play the king” tenía un duro oponente en su segunda, pero el “equivalente americano” era claramente inferior al congresista. Por ello se desvió la confrontación al personaje de Raymond Tusk, mucho más interesante y claramente mucho más al nivel de Frank. No podemos negar que la batalla estuvo muy igualada.

lady urqhart

Lady Urqhart la perfecta Lady McBeth, gana las batallas con susurros, nunca confrontando en persona, dejando que otros hagan el trabajo sucio.

 ERORRES

-          La ausencia de la flema ensombrece el tono de la serie. Los ingleses se ríen extraordinariamente bien de sí mismos. Los americanos son mucho más graves y se toman muy en serio. Aún con ello la ironía sigue presente en Underwood, al menos cuando se dirige al espectador, si bien sus intercambios con el público no son igual de agudos o irónicos que los de su colega inglés.

 -          Los personajes son fisicamente deamasiado atractivos. Solo basta ver a los arrebatadores protagonistas y compararlos con los british (viejos, fofos y feos) para ver que en USA hasta los políticos necesitan una sonrisa Profident. Hace más plausible los escarceos amatorios de Francis Underwood que tiene unos 15 años menos (o eso aparenta) que Urqhart, siendo aún más extrema la diferencia entre sus esposas.

 -          Los secundarios no llegan al nivel. La excesiva interpretación de Corey Stoll que no le pilla el punto al congresista Peter Russo contra la sutileza de Miles Anderson y su decadente  Roger O´Neill puede ser la comparación más odiosa. También es muy superior Sussanah Harker  a Kate Mara, como niña bonita del Whip. Su forma de hablarle resuena de forma incómoda a lo largo de toda la serie “Daddy, daddy…”.

Pero también hay un caso en que gana la americana;  el del chief of staff, Doug Stamper, que si bien en la serie original (Tim Stamper) es simplemente un personaje retorcido y mezquino, con la interpretación de Michael Kelly se torna complejo y delicioso, lleno de matices y batallas interiores; uno de los grandes aciertos de la segunda temporada fue concederle mayor protagonismo. Soberbio.

MichaelKelly

Doug Stamper, el perro fiel, el perro herido.

-          El notorio recelo de los secundarios con el protagonista hace más difícil creer la premisa. Los personajes enseguida desconfían de Underwood, la prensa se ceba, y es más difícil creer en sus logros si todo el mundo le tiene tan cogida la medida.  La gracia de Urqhart era que su encanto enmascaraba sus acciones y  para cuando se daban cuenta de su juego, ya eran cadáveres políticos. Con Underwood, al confiar en él siendo, como varios dicen, un tipo despreciable, los secundarios demuestran una candidez extrema ( Peter Russo, Jackie, el presidente…) que no existiría en un político real. Estos son demasiado buenos sobreviviendo y en ese mundillo el buen depredador es el que mata en silencio, y suavemente.

-           El excesivo sentimentalismo y moralina yankie. La historia inglesa como digo es una fábula moral, con su trama y su moraleja final, pero en el caso americano las collejas caen en cada episodio. Ya sea Frank o Claire, ambos sufren crisis y epifanías en cada episodio. Es posible que esto sea necesario para adaptarlo al sentir americano, pero hace que se deshinche la premisa. Los Underwood son dos despreciables manipuladores sin cortapisas morales, y me cuesta comprender comportamientos sentimentaloides que han tenido, sobre todo en la segunda temporada. Los norteamericanos son tan santurrones que hasta sus más despreciables elementos tienen alma. Increíble.

 Sin duda  sigo recomendando la inglesa, pero ambas pueden verse de forma independiente, sobre todo a partir de la segunda temporada, donde la separación en las historias es mucho mayor, lo cual, desde el punto de vista de espectadora, agradezco. Todo ha mejorado bastante respecto de la anterior temporada, en especial la interpretación de Robin Wright y las tramas secundarias, que han enriquecido la historia y han dado más profundidad a muchos personajes (Doug Stamper,, Mitchun, Rachel…). Mi mayor pero es la poca fuerza del presidente que como comenté se ve compensada por el personaje de Raymond Tusk. El estupendo ritmo de la serie, su cuidada producción, y la posibilidad de poderlo ver todo seguido, hacen que sea una serie que disfruto, aunque en menor medida que la británica.

La decisión de cual es mejor la dejo a vuestra elección, que a todos los que defendemos la versión inglesa nos llaman pedantes y reyes del postureo. Vosotros muy bien podriáis pensar eso, yo no podría comentarlo.  

Nos vemos en tu serie o en la mía.

Estreno de El Príncipe (Telecinco). ¿Merece la pena verla?

6 feb 20140129_215452

La pasada semana en uno de mis acostumbrados viajes suicidas a Madrid acudí al estreno de El Príncipe, la nueva e hiperpromocionada serie de Telecinco.

Seguro que la mitad de vosotros tenéis los ojos abiertos como platos porque ni en vuestros más atroces sueños imaginasteis que en este blog se hablaría de una serie española, pero en un ejercicio de autocontención y buena fe lo voy a hacer. La razón que motivó mi asistencia fue la presencia en el estreno del jefazo absoluto de Mediaset ,Paolo Vasile, y mi morbosa curiosidad por saber qué opinaba sobre el panorama televisivo actual. Me quedó muy claro que este hombre vendería hielo a un esquimal y a su madre por una buena audiencia, y eso, para un ejecutivo de televisión es todo un halago. Con la serie no podré ser tan generosa.

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De izquierda a Derecha Aitor Gabilondo y César Benítez (creadores) y Paolo Vasile “Il Capo de la tele”.

Lo primero que debo decir es que esta crítica no la realizo con mi habitual nivel de exigencia. Pedir a una serie española lo mismo que a una extranjera es como pretender que Paquirrín nos recite la tabla periódica. Un ejercicio de futilidad. Vamos, perder el tiempo.

Dejando a un lado la eterna queja sobre la extenuante duración (70 minutazos) asociada a cualquier serie española y lo que conlleva (falta de ritmo, tramas de relleno, intensidad irregular…) os daré pros y contras de esta serie, aunque el titular está claro: la serie, para ser española, es decente, pero no es para mí.

ACIERTOS

-El tema me parece interesantísimo; un agente del CNI infiltrado en una comisaría de policía llena de agentes corruptos en el barrio más chungo de Ceuta. Con esta idea de partida compro la serie. Los peros vendrán después.

- La mezcla de temas sociales y de diferencias raciales en un entorno desconocido en la tele española. Nunca nos han hablado de Ceuta, y mucho menos de la compleja convivencia de las dos religiones de la ciudad autónoma. Me interesa la historia de mujeres musulmanas y españolas, y de cómo mantienen sus costumbres cuando están rodeadas de otras mujeres más libres que ellas.

CAP.1 PLAZA CAFETIN REDADA

La parte superior de la imagen muy lograda, pero el edificio amarillo parece de corchopan.

-Un mayor uso de escenas rodadas fuera de set. Los cromas son mejores de muchos de los que vi en series americanas con mayor presupuesto (sí hablo de Revenge, Ringer u Once upon a time por decir algunas) si bien está muy lejos de ser una serie de exteriores como proclamaba Vasile.

Más allá de los escenarios de cartón piedra de la plaza del barrio, hay escenas bastante logradas, si bien no mantienen la coherencia con las escenas de interior, la luz, el sonido, hasta el color difieren tanto que parecen dos series distintas.

- Unas más que decentes escenas de acción. Me quitó el sombrero, consiguieron tenerme atrapada, hasta en el momento “Chuck Norris” que se marcó Alex González. Es un avance para España. En una serie inglesa o americana hubiese pasado sin pena ni gloria pero para España, que alguien diga “Písele la cabeza, jefe” es motivo de jolgorio.

CAP.1 FARUQ MOREY Y FRAN

Con tanta intensidad entre el bueno y el malo, hasta Coronado se pone a mirar para otro lado.

  ERRORES

-El casting: Mas allá de que Coronado está estupendo ( más allá de que el tipo es muy buen actor, en este caso aplica lo de “en el país de los tuertos…”) la elección y ejecución del resto de actores es bastante terrible.

Lo diré alto y claro, Alex González está más tieso que el palo de una escoba, y más allá de lucir palmito no me aporta  nada. Asumo que los guionistas tienen pensado un arco de personaje en el que se vaya soltando poco a poco, pero el protagonista debería conquistarnos en el piloto y no el secundario malvado (Coronado, no el cubano). Esto no es Breaking Bad, en España nunca vamos con el malo. Salvo que sea El Dioni, claro.

La protagonista femenina Hiba Abouk me gustó bastante más, al igual que su madre (que es la actriz Mercedes Montalá que dobla  a Julia Roberts en España) pero ver a dos ceutís con acento de Valladolid me hizo imposible creérmelas.

Ruben Cortada (el cubano), a la sazón el malo, sigue el patrón de su némesis González,  también muy guapo y también muy por debajo de lo esperado. No me creo que no tengamos actores con mucho más talento en este país que esta pareja. Chicos guapos con talento también hay y este chaval no es uno de ellos, por mucho que intente ocultar su tonillo sabrosón con otro anti climático acento neutro.

- La química entre la pareja protagonista es nula, y recurrir a trucos de guión para que ambos terminen accidentalmente abrazaditos dice poco de nuestra capacidad para crear una historia de amor. ¡Venga,  chicos de los guiones, en este país se escribió D. Juan Tenorio, podemos hacerlo mejor!

CAP.1 FATIMA Y MOREY

Es fundamental que estemos así de apechugados o nos verán los malos. Ejemplo claro de tensión sexual no resuelta

- Los arquetipos y clichés de todas las series españolas se repiten hasta la náusea. El guión presenta momentos extremadamente infantiles para ser una serie policiaca. Y no se mata en la creación de nexos entre los personajes. El deux ex machina aquí abunda hasta el empacho. 

Por supuesto la relación de los personajes fuera del ámbito laboral tiene lugar en el bar. Por supuesto las tías más profesionales (la fiscal, la poli) son unas bordes. Y por supuesto los secundarios están conformados por los siguientes individuos:

El gracioso que no tiene ni puñetera gracia (en este caso un musulmán que odia a los musulmanes).

La camarera perdedora con look “choni nivel Candela Peña” enamorada del tipo equivocado, por supuesto casado, por supuesto atormentado.

La esposa pirada y traumatizada (en este caso con razón, la elegante Elia Galera).

Las niñas odiosas (la hija de Coronado y la hermana de la prota, que a la sazón es la única adolescente de este país que no sabe silenciar un móvil).

Si el novio marroquí de la prota es un machista redomado lograrán el poker de clichés para cuadrar el cículo, pero ese, de momento, aún no abrió la boca.

-De la carne exhibida (ese IPhone atado a la minúscula toalla) y de la escena de sexo sin utilidad alguna en la trama de Ruben Cortada y señora mejor ni me quejo, porque todas las series hacen lo mismo, españolas o no. Los torsos venden y no seré yo quien tire la primera piedra. Pero si tiraría de esa toalla talla XS, aunque se cayese el móvil al suelo. Soy débil, lo sé.

CAP.1 FARUQ Y LEILA1

La carne por la carne.Pero…qué carne, eh!!

Para concluir solo me falta reiterar lo que digo siempre que hablo de series españolas; yo soy muy quisquillosa, y la mitad de mis quejas pasan desapercibidas para el gran público.

Y reconozco que los señores de Telecinco tuvieron un par de bemoles para presentarnos su creación. No éramos su público, y no sé si fueron muy temerarios o muy listos. Pero se la jugaron y podía haber sido peor. Podía haber sido Los Serrano. O la versión española de Cheers. Escalofríos solo de pensarlo.

Siendo honesta, reconozco también que la serie es muy superior a muchos de los productos de ficción que se producen en España, si bien no es una buena serie considerada de forma objetiva. Estamos a años luz de los productos que se crean en otros países, y debemos hacer algo de autocrítica. Esta serie podría haber sido mucho más y se quedó a medio camino. La duda es quién no está preparado para dar el salto cualitativo, si los espectadores o las cadenas españolas.

Reflexionad sobre ello, yo seguiré pensando en la toalla de Alex González. Y en cómo diantre se sujetaba el IPhone. Al final tendré que llamar a Iker Jimenez, que también curra en Mediaset, todo queda en casa.

Nos vemos en tu serie o en la mía

P.D. Felicidades al Birraseries, punto de encuentro de los bloggers de series en España ( y no gente que se une para beber cerveza como nos llamó el signore Vasile) que celebró su segundo aniversario en este ” marco incomparable” lástima que no me pude quedar a la tarta. La gente de provincias tenemos que volver pronto a casa.

P.D.2 Fotos cortesía de Mediaset

Crítica Looking y Los mosqueteros. Estrenos de HBO y BBC enero 2014. Sin spoilers

22 ene TheMusketeer_logo estrecho

Seguimos con las novedades invernales en la ficción televisiva. Hoy les toca el turno a dos estrenos de las sacrosantas HBO y BBC. La serie de temática gay Looking y la (enésima) adaptación de los Mosqueteros de Alejandro Dumas “Los mosqueteros” (título original donde los haya) .

THE MUSKETEERS (BBC)

Antes de empezar a destriparla debo reconocer que me asomé a este estreno con pereza. Las aventuras de Athos, Portos y Aramis y su joven compañero Dartagnan están más sobadas que el elenco de Juego de Tronos.

En los últimos años hemos tenido adaptaciones de todo tipo, aunque fiel a mi generación, yo me quedo con la de dibujos animados. Llamadlos como queráis pero para mi ellos siempre serán los Mosqueperros, y el prota se llamará Dartacán. Y milady es un gato.

Peter-Capaldi-as-Cardinal-011

trust me I´m the Doctah

En la versión de la BBC, que como siempre mantiene su nivel exquisito de ambientación histórica, no encontramos ninguna novedad digna de mención. La historia es la de siempre; rey tonto, Richelieu malo (aquí no tan malo), batallas de espadas y Milady haciendo de perra de satán.

Sin emoción en la historia, que son lentejas, es así y punto, esperaba que algún otro aspecto destacase, pero no. Los actores son bastante low cost (se salva Capaldi, que da una sutil y humana interpretación del malvado Cardenal) y en general no están demasiado finos. Dartacan va de intenso. Intenso nivel Mario Casas. Y sí, también se quita la camiseta. En su caso el jubón.

Los mosqueperros tampoco están mucho mejor, quizá Santiago Cabrera (Aramis) una pizca mejor, pero nada del otro jueves. Y milady tampoco me pareció demasiado competente. No comprendo como en un país con tan buenos actores se han traído a estos tres para un proyecto tan ambicioso. Con la gran Milady que hubiese hecho Jaime Murray, que nació para el papel. Reitero, perra de satán, ¿en que actriz inglesa pensáis? Pues eso. Perfecta para el papel.

La serie es bastante floja, si os gustan de aventuras y no os importa que tenga un ritmo bastante lento para una historia de este estilo, puede valeros, pero en general no la recomiendo a nadie. Hay mejores adaptaciones, y muchas mejores series que ver. Esta aburre bastante. 4/10

mosqueperros

 

LOOKING

Al contrario que la anterior, a ésta si le tenía ganas; como fanática de Queer as folk esperaba otro culebrón gay con todo su glamour, brillantina y cuerpos esculturales. Soy una drama queen y me encantan estas series.

Looking es más la respuesta homosexual a Girls, que una serie con personalidad propia. Los protagonistas me parecieron excesivamente hipsters para San Francisco. Todo muy Apple, barbas y camisas de cuadros. No podemos negar que ésta es la modernidad de hoy y una vez más nos han tocado los guays del barrio Quizá su lugar estaba en Portland, un poco más al norte del país. ¿Para cuándo una serie de gays normales? Al menos groditos y que se desnuden como Lena Dunham. Ni por esas.

Asumo que no lo dudábais, pero os lo confirmo. Looking viene cargada de tooodos los clichés gays que os podáis imaginar; S. Francisco de fondo como patria gay, infestada de bares cool, y donde ser homosexual es la única opción. Todos son divinos y bien depilados y viven en casa perfectas con curros ideales. Bueno menos el del bigote, que está claro que será el pupas de la serie. Solo falta que apareciera Liza Minelli mientras veían la gala de los Oscars para haber hecho pleno al icono homosexual del S.XXI. (en España hubiese sido la gala de Eurovisión y lo sabéis).

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Lo único que me dejo fría es que estaba toda emocionada esperando la aparición en la serie de Russell Tovey, el actor inglés protagonista de series como Being Human o  What remains, que había sido anunciada a bombo y platillo y esta nunca sucedió. No me importa decirlo, no considero esto spoiler, a muchos os dará igual y a los que os interese os ahorro la  decepción.

No me entendáis mal, la serie no me disgustó; tiene buen ritmo, y los protagonistas no son odiables, que ya es mucho ( sí, chicas de Girls, hablo de vosotras). Creo que sus personalidades están bastante verdes pero tienen potencial. Si se curran las tramas un poco más y van generando un arco de crecimiento de los personajes puede convertirse en una serie a la que me enganche. Eso sí esperaba algo un poquitín más profundo o diferente viniendo de HBO, pero quizás esté siendo algo dura con el piloto. Creo que queda claro que no buscan hacer una gran serie, ni sentar cátedra, es una serie sencilla sobre tres amigos y su vida, sin muchas más pretensiones.

 En líneas generales me entretuvo y me enganchó lo suficiente para seguir.

Reconozco que como siempre la comunidad gay se quejará de la falta de realismo, pero eso es algo esperable en un producto de ficción. El día que quieran les traigo a mi curro para que vean lo distinto que es de El Ala Oeste de la Casa Blanca, y no por ello la serie me gusta menos.

De momento compro la serie para los dos próximos capítulos, es difícil emitir juicios de valor absolutos sin tener un poco más de metraje y guión al que hincar el diente. Os iré informando.

Nos vemos en tu serie o en la mía.

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