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Un día en un mundo hecho de personajes de series

8 Nov

Buscando ideas para los post especiales por el I Aniversario del blog, el otro día mi colega del Birraseries Asturias @ainhop me sugirió crear mi propia familia de personajes de serie. He querido llevar la idea un poco más alla imaginando como sería vivir rodeados de los roles más carismáticos de la pequeña pantalla. Un pequeño universo al estilo de Los Simpsons donde las caras más conocidas jugasen un papel fundamental. Además podéis jugar a averiguar la serie de cada uno de ellos, pinchando en su nombre un link os lleva a la serie en la que saían. Ni que decir tiene que estáis invitados a añadir personajes.

Suena el despertador, no con unos horribles pitidos, sino con la divertida música de Los Conchords; perezosa salgo de la cama solo atraída por el apetitoso olor que viene de la cocina. Tras cantar a voz en grito el último éxito de Drive Shaft en la ducha, me visto y dejo mi habitación. Sonrío al pasar frente a la puerta de mi hermano Connor, que está cerrada a cal y canto. Imagino que anoche salió y hoy tiene una terrible resaca. Nada nuevo bajo el sol.

En la cocina mi padre, Jack Bristow, prepara huevos revueltos mientras mi madre, Alicia bebe apresuradamente un café mientras prepara su juicio de hoy. En la mesa mi hermana Blair no separa los ojos del móvil mientras escribe compulsivamente, sin tocar la comida, para variar. A veces le soltaría un sopapo a esta cría.

Mi madre levanta la vista del gigantesco dossier que está leyendo para decirme: “no olvides que hoy vienen tu tío Joey y tu tía River a comer”. Con todas mis historias se me había pasado que mis dos tíos solteros favoritos venían hoy a casa. Creo que mi tía tuvo un affair con un tipo extranjero o algo así, pero no terminó bien, por lo visto viajaba demasiado. En cambio a mi tío Joey no hay quien le cace, y eso que es un reputado actor de telenovelas.

Cuando por fin todos salen en tropel de casa, me siento con una taza de “macolate” y enciendo el televisor; aún me queda un rato antes de ir a la facultad. Will McAvoy está dando las noticias del día.

Parece que el presidente Barlet va a conceder muchas becas a estudiantes sin recursos y la alcaldesa de mi ciudad Leslie Knope por fin inauguró el parque que siempre quiso construir. Los agentes de policia John Cooper y John Luther detuvieron un negocio de drogas y atraparon al peligroso criminal Stringer Bell, pero aún no dieron caza al rey de la metanfemina un tal Heisenberg. Por último la buena noticia del día es que encontraron con vida a varios pasajeros de un vuelo que se estrelló hace varios años en su trayecto de Sydney a Los Ángeles. Seguro que estaban divinamente en una isla paradisíaca. Hay gente que se queja de vicio.  

En los deportes Casey McCall y Dan Rydell comentan las grandes trayectorias deportivas del MVP del fútbol americano Matt Saracen y del reciente ganador del anilo de la NBA Nathan Scott. El entrenador de Saracen en el instituto y el hermano de Scott están allí para comentar las imágenes, pero son bastante sosos y no dan mucho juego.

Con la tele se me va el santo al cielo y cuando miro el reloj tengo que salir disparada para la facultad. Mi maravilloso Chevrolet Impala me espera en el garaje y me saluda con un rugido cuando la llave hace contacto con su potente motor. Al encender la radio escucho la familiar voz del Dr. Frasier Crane y su programa de psiquiatría; una tal Liz Lemon le llama para pedir ayuda para su amigo Jack, que por lo visto tiene una insana obsesión con lograr un ascenso. Según el doctor parece un caso perdido.

Otra paciente, bastante alterada, dice haber perdido su boli verde y que si él todo el país está en peligro. Otro hombre llama a quejarse de su depresión porque alguien se comió su bocadillo. Y empieza a gritar ¡mi bocadillo, miii bocadillooooo! por lo que Frasier corta la llamada y pone anuncios. Cuanto loco suelto. Al menos esta publicidad  mola porque suena el jingle de la Pepsi patio, mi favorito, me pregunto quien lo habrá escrito.

Al llegar a  la puerta de la facultad mis amigos me esperan; formamos un grupo de estudio cuando empezamos en Greendale, mi universidad, y ahora somos inseparables. Bueno menos Pierce que murió en extrañas circunstancias. Sigo sin fiarme de Chang el “gorrilla” del parking, creo que tuvo algo que ver.  

Mientras atravesamos el campus tenemos que frenar para no ser arrollados por un grupo de corredores desnudos. Ni que decir tiene que son los pirados de las hermandades entre ellos Capie, Evan y Rusty, compañeros míos de clase, aunque no pisan mucho por allí.

 Me espera una dura mañana, gracias a que mis compañeros de sitio Ted y Seth me contarán miles de anécdotas interesantes durante las clases. Son tipos majos, sino estuviesen siempre lloriqueando uno por no tener novia y el otro porque “su Summer le dejó”. Necesitan un revolcón y rápido. A ver si les busco un ligue.

Al mirar mi horario veo que hoy tengo clase con el profesor Sheldon Cooper que es duro de pelar. Aunque aburrido, al menos el profesor Cooper es inofensivo, temo mucho más las clases de Hank Moody y sus “largas manos”.

Tras varias horas de clase y una genial comida con mis tíos me marcho a trabajar. La matricula no es barata, y desde que mi padre dejó la CIA  y se hizo jardinero hay que echar una mano para pagar las diademas de mi hermana Blair ¿Os dije que no la soporto? Pues eso.

Trabajo en una consulta médica, donde todo el mundo está liado con todo el mundo, menos yo, que le soy fiel a mi novio Cary, un abogado colega de mi madre. Mi jefa Meredith rompió con mi otro jefe Gregory y se llevan a matar, pero ella ahora sale con un congresista algo chungo llamado Francis Underwood y por su lado el Dr. House se acaba de comprometer con Nancy Botwin, una viuda muy agradable pero tremendamente celosa de su intimidad, cada vez que le pregunto a que se dedica se hace la loca y se larga. Curioso.

Hoy todos están agobiados porque llegó un paciente muy famoso a la consulta de la Doctora Melfi, una psiquiatra que comparte oficina con nosotros; por lo visto el tipo gordo y sudoroso que entró en su oficina, parece ser algo más que el dueño de una empresa de recogida de residuos. Miedo me dio cuando Marilyn mi compañera en la recepción le dio un corte de los suyos cuando pregunto de forma grosera por la oficina de la doctora, gracias a que pasó Jackie, una enfermera que siempre está en las nubes, y él se puso a piropearla al más puro estilo albañil. Después ella me comentó que el tipo le sonaba de algo, pero que no recordaba de qué. Esta mujer, parece que vive en otra galaxia.

Tras el trabajo quedo con mis amigos de toda la vida para que me cuenten sus novedades; Michael logró ligarse a su amigo Brian del que lleva colgado desde crío, ya le dije que él que la sigue la consigue. Mónica está encantada porque consiguió una mención al restaurante más limpio de la ciudad.

Kara, mi amiga piloto, cree que su novio Lee se declarará antes de que ella se marche de misión en un nuevo portaviones llamado Battlestar. Al menos será una misión cortita y volverá en poco tiempo. Qué bien nos lo pasaremos preparando su boda. Mónica está encantada con la idea y dice ya tener mucho avanzado. Kara pone gesto de pánico.

Y tras media hora de retraso, llega al Central Perk, mi amiga más hippy y mística, Willow.  Tras su fase pro-brujería ahora le ha dado por el rollo gótico. Creo que tiene mucho más que ver con su nuevo novio Richmond, que con su amor por lo siniestro.

Aún con eso nos convence a todos para ir a un garito llamado Fangtasia. Una vez allí veo de fondo a dos profesores míos, nunca imagine a Koothrappali y Wolowitz dentro de este ambiente. Kara mira de forma desafiante a todos los paisanos del bar, y Michael se agarra a mi como si fuese un Koala, al ver que lo que muchos beben no es vino tinto.

De repente una cuarentona enfundada en un vestido de latex muerde en el cuello a Mónica y deja entrever unos enormes colmillos. La histeria se adueña del bar y en medio del estruendo, la puerta del bar se abre de golpe y dos tipos muy duros empiezan a cortar cabezas, solo se salvan una pelirroja y un tipo rubio muy alto que escapan por la puerta trasera. Los tipos duros nos sacan del bar mientras se insultan el uno al otro y me piden si les puedo dejar mi coche para perseguir a los fugitivos.

Creo que lamentaré haberles dicho que sí. Bastante antes de lo esperado llega la caballería; dos agentes del FBI nada amenazantes la verdad. El primero es un tipo desgarbado pero atractivo con una gabardina gris que empieza a preguntarnos por lo sucedido, mientras su compañera, una pelirroja bajita y algo rechoncha comprueba que nadie sufrió heridas de gravedad.

Por fin nos dejan ir, aunque a Mónica se la llevan a dar puntos a urgencias, espero que allí vea a ese médico tan guapo que la atendió cuando se quemo las manos de tanto limpiar el baño de su restaurante.

Yo entre el susto y el frío que tengo solo quiero volver a casa, así que tras despedirme de mis amigos y tras ver que mi novio no coge el teléfono, llamo un taxi (efectivamente, no me devolvieron el coche). Un gracioso indio llamado Rajid me lleva hasta mi puerta, y al menos allí me espera una alegría.

Mi prima Miranda vino de visita y me trajo un regalo, ¡unas maracas! Esta chica siempre fue rarísima pero la quiero un montón, además es la única con la que comparto talla de zapatos. No es fácil encontrar botines del 44. Somos shopping buddies, y nos reímos de la gente con pies pequeños, como el tío Joey.

Tras despedirme de todos subo a mi habitación, y por el pasillo me cruzo con Connor que sale de fiesta en este momento. Al mirar por la ventana de mi cuarto veo que hay un amigo esperándole…es el tipo rubio del bar de góticos!  El mira hacia arriba sonríe y se pone un dedo en la boca para dejarme claro que debo estar calladita. En ese momento me doy cuenta que nadie puede ayudarme, pero a mi espalda una voz ronca y firme me dice, “Hola Sara soy John y estoy aquí para protegerte”. Incrédula me giro para ver que va acompañado de un tipo bajito con gafas que susurra “¿pensaba que estaba sola en esto? Señorita, usted mejor que nadie debería saber que siempre hay alguien observando.”

Nos vemos en tu serie o en la mía

“Simon Says…” Todo lo que David Simon (The Wire) nos contó en el Celsius 232

4 Ago

No se si conocéis un juego americano llamado “ Simon says”, si habéis visto la Jungla de Cristal 3, sabéis de lo que os hablo. Cuando un niño grito “Simón dice” y una acción, y todos los demás deben realizar la acción que dice.

Me pareció un título original para este post sobre David Simon (el creador de The Wire) ya que el periodista dijo muchas cosas este fin de semana en el festival Celsius 232 celebrado en la localidad asturiana de Avilés. Y cada cosa se la contó a una persona distinta, así que intentaré resumirlo.

 

Lo que Simon contó a los periodistas

20130803_140144Varias bloggers del birraseries Asturias son miembros de la prensa, y tuvieron la oportunidad de realizar entrevistas al autor. Me encantó estar junto a ellas en los momentos previos y posteriores a esas entrevistas, permitiéndome incluso escuchar las grabaciones de las mismas. En ellas Simon encontró puntos de cercanía entre Avilés y Baltimore, dado que ambas ciudades son victimas de la desindustrialización de finales del siglo XX. Comentó también que no sería descabellado escribir una serie sobre la corrupción en España, o sobre momentos clave de la historia de nuestro país como la guerra civil o la transición.

Respecto a la televisión, habló sobre las múltiples posibilidades que ofrece la irrupción de Netflix en el panorama de la ficción televisiva, así como de sus series favoritas, la alemana Heimat, la canadiense Slings and Arrows y la americana Orange is a new black. Ésta última elección me parece bastante irónica teniendo en cuenta la predilección del autores por las temáticas hiperdramáticas.

Respecto a su visión del universo periodístico creado por Sorkin en The Newsroom, el escritor, que afirma sentirse más cómodo en el mundo de los hechos que en el de la ficción, explicó que ésta es una serie aspiracional, y que a él le interesa lo tangible y no lo utópico, por lo que la serie “No es para él”.

 

Lo que Simon contó en el Celsius

Dos conferencias, una sobre sus libros y otra sobre su obra audiovisual, acompañado de Diego García Cruz, co-director del Festival y excelente traductor, la primera y de Sara Antuña, guionista de series españolas, la segunda, nos permitieron conocer un poco más sobre el autor de Homicidio y La esquina.

Nos habló de cómo su predilección por temáticas crudas y su abandono consciente de los finales felices viene motivado por su amor a la tragedia griega. Todo el mundo sabe que cuando va a una representación de Medea o Antígona la historia va a terminar mal pero la ve igualmente; el cree que sus obras se deben afrontar de la misma manera.

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Sus tres primeras producciones buscan contar una historia real, en la que las oportunidades de redención se reducen drásticamente conforme te alejas de la parte más favorecida de Baltimore. Las posibilidades de encontrarse con una muerte violenta son directamente proporcionales a tu posición geográfica en la capital de Maryland. Solo 20 manzanas separan el mundo de las drogas y la violencia de una vida corriente como la de cualquier ciudad americana. Su país, es un lugar esquizofrénico, a lo que añade “pretty fuck up” (y bastante jodido).

Comenta que no eligió esta temática, sino que fue el destino, el que le puse en el turno de noche del Baltimore Sun y le convirtió en un reportero de sucesos con tan solo 21.

Pocos años después, fue consciente de que su trabajo se limitaba a componer frías notas de sucesos enterradas en la sección local de su periódico, por lo que pidió pasar un año con los detectives de la policía de Baltimore, y conocer de primera mano su trabajo. Comprendiendo con esta experiencia que no existen buenos y malos hizo el experimento contrario pasando tiempo con los camellos, yonkies y demás fauna callejera de West Baltimore, la zona más dura de la ciudad. En ambos casos logró que sus protagonistas bajasen la guardia y le dejasen ser espectador de sus miserias y aciertos; como él dice “No se puede fingir ser alguien que no eres durante más de 48 horas, después de eso a mí me veríais aparcar en doble fila y soltar tacos”.

Cada experiencia generó una novela, Homicidio y La esquina, ambas adaptadas a la televisión y germen de su posterior obra maestra The Wire.

Esta serie le dio un gran éxito, pero no durante su emisión; tras la tercera temporada tuvo que rogar y suplicar a los ejecutivos de HBO que le dejasen cerrar su historia. Solo lo logró gracias a que su serie era muy barata (una cuarta parte del presupuesto de Los Soprano) y a que “hizo de canguro y se puso de rodillas ante sus jefes”. Solo espero que no contase historias a esos niños antes de dormir, yo tendría pesadillas.

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Ante el inminente final de su serie Treme, su mejor y a la vez menos exitosa obra, Simon tiene dos proyectos en el tintero. Uno junto a Ed Burns, poli retirado y maestro de escuela que ha sido su fiel compañero en sus años de televisión, sobre la historia de la CIA. El alto coste del presupuesto le hace dudar de si HBO dará luz verde, si bien no se ve trabajando en otro sitio. Para él, la cadena de cable es su particular “pipa de crack” y de momento no desea desengancharse.

El otro proyecto es una serie sobre el mercado del sexo que implosionó en el Nueva York de los 70, alrededor de la calle 42 (Times Square). Para el autor no hay mejor forma de mostrar la historia del capitalismo que ver como los cuerpos se convirtieron en una mercancía más con la que ganar dinero. Creo que alguien olvido explicar a Simon que la prostitución es el oficio más viejo del mundo, pero la verdad es que esta serie tiene una pinta genial.

 

Lo que Simon me contó a mi, y solo a mí. (No leer si no has visto The Corner, contiene Spoilers.)

Es de agradecer una iniciativa como el Celsius 232. Durante un par de días ves a los autores “sueltos”. La gente que vamos al festival somos muy respetuosa y los autores vienen encantados porque se mueven a sus anchas. Yo me encontré con Simon un par de veces por la calle, así sin más. Pero no hablé con él. Espere a la firma de libros.

Cargada con mis DVDs de The Wire y mi libro de The Corner, me acerqué timidamente y él me preguntó “¿qué tal estás?” y solo se me ocurrió contestar “nerviosa” (se que es una pavada, pero eh, no es fácil tener delante a David Simon).

Cuando le dije mi nombre me pidió que se lo deletrease y me dijo “¿Sara sin h?” a lo que respondí “sí, sin hache”, y le solté la super frase “Ain´t no H in spanish Saras” (no hay H en las Saras españolas)  me miró me puso gesto de que le había molado y lo repitió entre dientes con cara de convencido, así que si oís la frase en una serie tiene copyright.

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Después le pregunté por algo que me intrigaba mucho sobre “The corner” la escena en que Gary, el heroinómano patriarca de la familia protagonista, ve la película de La lista de Schindler y comprende que la misma campaña de deshumanización que sufrieron los judíos y que hizo más facil a los nazis matarlos, es la que se estaba usando con los yonkies por parte de las autoridades. No negaréis que el tema parece muy profundo para alguien que está saturado de droga.

Pregunté a Simon si realmente Gary le había contado aquello, y me lo gané. Se ve que todos le preguntan por The Wire, así que al hablarle de otra de sus obras el hombre se emocionó y empezó a contarme.

“Cuando Gary me contó aquello me impresionó. En el momento en que supe que íbamos a hacer la serie tuve claro que quería escena escena dentro. Para mí era muy importante sacar las escenas de La lista de Schindler en la serie, para compararlas con la vida de La esquina, así que me puse en contacto con la gente de Spielberg y pedí permiso para poder utilizarlas en The Corner. Moví todos los hilos que pude pero por más puertas a las que llamé su respuesta fue siempre un rotundo NO. ¿Te lo puedes creer? Aquello me frustró un montón”.

Seguimos hablando de Gary, que se ve era su ojito derecho, y le dije que no comprendía como alguien tan consciente de su problema y con tantas ganas de salir de él no lo había logrado y el me explicó que “Gary no tenía la fuerza suficiente; sabía lo que tenía que hacer, pero estaba roto por dentro, su corazón estaba roto y aquello terminó con él. Era un hombre maravilloso y dulce, muy sensible, y ver aquel horror le hundió aún más en él”.

Podría haber seguido horas, pero la gente de la cola empezaba a impacientarse así que me hice una foto con él le agradecí haber sido tan amable conmigo y separe del grupo, tan nerviosa que todos mis dvds terminaron por el suelo. No me preocupa mi desafortunada mutis, esto era una historia de Simon, y ya se sabe que sus historias nunca terminan bien.

Nos vemos en tu serie o en la mía.

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¿Qué le preguntarías a David Simon?

31 Jul

Este fin de semana se celebra en Avilés el Celsius 232,  un certamen literario centrado sobre todo en la ciencia ficción. Sus  organizadores, que se lo montan muy bien, estan trayendo cada año a un escritor cuya obra se haya convertido posteriormente en una serie de televisión. Así, el año pasado pudimos disfrutar de dos días con George RR Martin, autor de la saga en la que se basó la serie de HBO Juego de Tronos, y este año han logrado el más difícil todavía, trayendo a Asturias al mismísimo David Simon.

David Simon, por si queda alguien que no sepa de su existencia, era un periodista del periódico Baltimore Sun, que escribió un par de libros sobre la dura vida de los bajos fondos de la ciudad, y posteriormente dio el salto a la pequeña pantalla escribiendo los guiones de grandes miniseries como The Corner o Generation Kill, además de ser el showrunner de la que para muchos, entre los que me incluyo, es la mejor serie de la historia de la televisión: The Wire.

Todas sus series, incluida Treme, que en el mes de diciembre iniciará su cuarta y última temporada, se han emitido en HBO.

Pero vayamos a lo importante, el viernes y el sábado Simon dará sendas conferencias, una sobre su obra literaria y otra sobre The Wire, a las cuales asistiré. Sé que a muchos os hubiese encantado ir por eso os brindo la oportunidad de que en la sección de comentarios formuléis aquellas preguntas que os gustaría hacerle al creador.

No creo que podamos hacer más de una pregunta por persona, así que elegiré la mejor e intentaré hacerme con el micro durante el turno de preguntas de las conferencias. Será una dura batalla, pero peor son las calles de Baltimore

Nos vemos en tu serie o en la mía.

 

Unhappy Places en la series: 10 lugares que nunca visitarías

18 Jun

Siempre estamos hablando de cómo nos gustaría vivir en Pawnee, Stars Hollow o Cicely, pero no solemos pararnos a pensar en los unhappy places de las series, esos lugares ingratos que hacen que una vez terminado el capítulo de marras nos alegremos de el lugar donde vivimos, de nuestros amigos o de nuestro trabajo; es decir, por una vez, nosotros somos mejores que los macizos y macizas de la tele.

No había sido realmente consciente de la existencia de estos lugares hasta que, por recomendación de muchos de vosotros empecé mi aventura veraniega con Friday Night Lights, la serie me parece estupenda pero pensé ¿quién demonios querría vivir en este pueblucho de obsesos de Dios y del fútbol? Y me di cuenta de la cantidad de series centradas en lugares o trabajos horripilantes que he visto a lo largo de los años. Os dejo diez cualquiera, espero que unáis las vuestras.

1.- Dillon,Texas (Friday Night Lights) Como decía arriba si todo tu universo se basa en rezar y ver partidos de fútbol americano esta es tu ciudad. Racistas, paletos y crueles, no es un buen lugar para vivir si no eres capaz de lanzar una pelota a 7 yardas de distancia, lo cual sería un problema para una amante del sistema métrico decimal como yo porque ¿alguien sabe cuantos metros es una yarda?

2.-Sunnydale, California ( Buffy caza vampiros)
Este sin duda uno de los más obvios porque ¿quién demonios quiere vivir en la boca del infierno? Se que algunos yankies no son lo más brillante de la faz de la tierra pero creo que es de sentido común que los habitantes de estos pueblo hubiesen hecho las maletas tras observar que sus habitantes caían como moscas ¿no?

3.- Bon Temps, Louisiana (True Blood)

Sirvan las razones esgrimidas en el número 3 además de añadir otra causa añun más importante que la propia vida para no querer poner un pie en ese pueblo: la baja autoestima. Lo más sobrenatural del pueblo no son sus criaturas de la noche, sino los cuerpos esculturales de sus habitantes. No podría competir con ellas, ni viva ni muerta. Prefiero vivir en un lugar donde mantengo mis opciones.

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4.- Ser policia en Los Angeles (Southland)

No se qué tal pagaran pero me queda claro que lo menos que te puede ocurrir es que veas cosas horribles en tu jornada laboral, de ahí de ser expedientado a llevarte un balazo existe todo un rango de malas experiencias laborales. Esta es la serie que consiguió que no me costase tanto venir a trabajar cada día.

5.- El circo de Carnivale

Lo tiene todo, la mugre, la miseria, pero sobre todo la gente extraña. y cuando digo extraña es de verdad, imaginad el nivel si el jefe del cotarro es el enano de twin peaks. Bromas aparte, con lo de extraño no me refiero a su físico sino a lo huraños y secretistas que son todos, no es el mejor lugar para vivir la verdad. Sobre todo si el cura, que podía ser un hombre lleno de amor y paz, es el personaje más siniestro. Bueno eso no es tan raro, sino mirad a Rouco Varela.

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6.- Ser espía (Alias, Spooks, 24, The Americans)

Siempre pensé que esta era una profesional glamourosa a lo James Bond, pero cuantas más series veo más me convenzo de que es un faetón. Al final siempre terminan cargándose a la mitad de tu familia y amigos, te quedas solo y amargado y tu vida se convierte en un infierno. No se si los españoles somos menos patriotas que los ingleses y americanos, pero nosotros no volveríamos al tajo tras ser torturados por nuestros compañeros como haría Jack Bauer, nosotros haríamos un corte de mangas y nos pondríamos tan felices en la cola del INEM.

7.- Westeros (Game of thrones)

Siendo mujer y de clase media las cosas pintarían fatal para mi en Westeros, no existe termino medio o rica o pobre y la oferta laboral para las féminas cuenta con tan solo solo tres profesiones posibles, Khaleesi, ama de casa o prostituta. Y encima allí no hay cola del INEM si la cosa sale mal, ni seguridad social si te achicharra tu dragón. No es para mí.

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8.- Una isla desierta (Lost, Survivor)

 En estas tienes que elegir entre tener comida marca Dharma y que te persiga el humo negro o morirte de hambre y que tus compañeros te eliminen. En ambos casos el sol es fuerte, no tienes aire acondicionado y terminas con ampollas en los pies por correr hacia todos los lados sin sentido bien huyendo de algo bien buscando una ubicación idónea para conspirar.

9.- Harlan County (Justified)

Otro lugar donde las mujeres lo tienen cuanto menos difícil, sobre todo aquellas que no saben disparar un rifle de caza y acertar en la cabeza del adicto a la metanfetamina o rey de la supremacía blanca que se plante frente a tu porche con intenciones deshonrosas. Por muy fan del Bourbon y del pollo frito al estilo Kentucky, y por bien que le queden los vaqueros a Rayland Givens, el aspecto de grimoso y poco higiénico de sus casas y habitantes logran que se cuele con todo el derecho en esta lista.

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10.-Baltimore (The wire)

Así, la ciudad en general, seguro que los mismos problemas de drogas, corrupción, desgracia escolar y criminalidad existen en otras ciudades de Estados Unidos, pero tras ver The Wire me quedó claro que Baltimore no estará nunca entre las ciudades que quiero visitar antes de morir. Nunca vi una serie en la que nunca le saliese bien a nadie. Que gran tristeza contagiaba, es sin duda el unhappy place por excelencia.

Estos son mis unhappy places, lugares que hacen que mi vida parezca un poco más bonita cada día. ¿Cuál son los vuestros?

Nos vemos en tu serie o en la mía.

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